Del Olivar a la mesa.
Lo que distingue el aceite de oliva virgen extra de otros aceites vegetales que se utilizan en la cocina, es la naturalidad de su separación. Realizada a través de métodos mecánicos, le permite mantener la frescura, intensidad y sabor de la aceituna recién cosechada.
1. Cosecha
La calidad del aceite comienza con la cosecha, realizada entre marzo y junio. Se elige el momento óptimo para recolectar y se minimiza el tiempo entre la cosecha y el procesamiento para conservar frescura, sabor y aroma.
2. Deshojado y lavado
Al llegar a la planta, las aceitunas se despojan de hojas y se lavan cuidadosamente antes de ser molidas, asegurando que solo la fruta limpia pase al siguiente proceso.
3. Molienda
Las aceitunas se muelen para formar una pasta que libera las microgotas de aceite. La tecnología moderna permite controlar temperatura y tiempos para evitar el deterioro del fruto.
4. Batido
La pasta de aceitunas se mueve suavemente en un ambiente cerrado, evitando la oxidación. Se controla la temperatura para preservar aromas y antioxidantes esenciales.
5. Centrifugado
Mediante fuerza centrífuga, se separa el aceite de los restos sólidos y el agua. Los residuos se reutilizan como compost, abono y biocombustible para otros procesos productivos.
6. Decantación, filtrado y almacenado
El aceite pasa por una segunda centrifugación y luego decanta en tanques de acero inoxidable. Tras 7 a 10 días se filtra y almacena a menos de 18°C, manteniendo su calidad hasta el envasado.