La Fuerza del suelo. El carácter del aceite.

En Legado, entendemos que un gran aceite de oliva extra virgen comienza en la tierra. Nuestra producción nace de la riqueza y diversidad de dos regiones únicas: las laderas soleadas de Argentina y los valles costeros de Chile.

Del lado argentino, el clima continental, con días cálidos y noches frescas, favorece el desarrollo de aceitunas con una alta concentración de polifenoles, responsables del sabor intenso y de las propiedades antioxidantes que caracterizan a nuestro aceite. Los suelos pedregosos y poco fértiles obligan al olivo a esforzarse, dando frutos más pequeños pero de una calidad excepcional, con un perfil aromático robusto y equilibrado.

En Chile, la influencia del clima mediterráneo y la cercanía al Océano Pacífico aportan frescura y humedad controlada, permitiendo una maduración pareja y prolongada. Los suelos franco-arenosos y de buen drenaje son ideales para obtener aceites de perfil más suave, afrutado y con notas herbáceas.

La combinación de estos dos orígenes nos da la posibilidad de crear un aceite de oliva extra virgen con un carácter único, que equilibra lo mejor de cada suelo y cada clima. Una fusión de sabores, aromas y beneficios nutricionales que define el espíritu de Legado: calidad, autenticidad y respeto por la tierra.